A diferencia de otras centrales de energía solar, los sistemas de energía solar comercial de Amonix no necesitan agua para producir energía. El único recurso que necesitan es renovable: la luz del sol.
En el momento de evaluar las tecnologías de energía solar alternativas, las compañías de servicios públicos tienen que tener muy en cuenta los costes adicionales, entre los que se incluyen el impacto medioambiental, las restricciones de los permisos y el coste de suministrar agua a la central. Para muchos sistemas a escala de las compañías de servicios públicos, éste es un gasto de funcionamiento continuo que contribuye al coste total de la producción de energía y que también complica la selección del emplazamiento.
Pero a diferencia de esto, el sistema de energía solar fotovoltaica de concentración Amonix no necesita agua para producir energía. Esto supone una ventaja significativa sobre el resto de los sistemas de energía solar, especialmente en el tipo de climas que ofrecen el mejor potencial para la energía solar CPV comercial. Siendo estos lugares soleados y secos, en donde normalmente el agua escasea.
Las tecnologías solares de la competencia requieren una cantidad importante de agua en el emplazamiento para un suministro continuo durante el funcionamiento. ¿De qué cantidad estamos hablando? Según archivos públicos, una torre de energía de 500 MW con aire acondicionado utilizará 125 acres-pies de agua al año. Asimismo, un espejo cilíndrico-parabólico de 500 MW necesitará 3.200 acres-pies de agua al año.
En comparación, los requisitos de agua para el funcionamiento de un sistema Amonix son cero.
Los requisitos de agua para la limpieza de las lentes del sistema CPV de Amonix también son mínimos, aproximadamente 1 acre-pie de agua por cada 10 MW para fines de limpieza periódica. Esta cantidad de agua se puede transportar fácilmente en un camión al emplazamiento.
Cuando esta mínima cantidad de agua se añade a las otras ventajas de la energía solar generada por el sistema de concentración fotovoltaica, el resultado no tiene comparación: más energía solar comercial generada por acre que cualquier otra tecnología solar, un emplazamiento fácil y menos recursos necesarios para su funcionamiento.
La huella medioambiental de las centrales de energía solar de Amonix se mantiene reducida, no solo eliminando la necesidad de un suministro de agua y la optimización del uso del terreno, sino también manteniendo bajas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). De hecho las emisiones de GEI de Amonix se encuentran entre las más bajas del sector de la energía solar fotovoltaica de concentración, de acuerdo a un estudio del funcionamiento del sistema durante su ciclo de vida "de la cuna a la tumba" realizado en 2010 por el Center for Life Cycle Analysis de la Universidad de Columbia.